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CONTEMPLACIÓN

Siempre pensó que los hombros eran la parte más bonita de todo su cuerpo, pero hay partes que se esconden a nuestra vista, habitan en las profundidades de sus ojos color caramelo, partes que hasta ella misma desconocía, pero yo que la observaba en ese espejo de 2 x 2 podía adivinarlas. No se le notaba la clavícula , pero se intuían debajo de esos hermosos hombros. El pecho tuvo tiempos mejores, allá por los 80, quizá  cuando aún podía ir sin sostén. Cuándo miraban al frente, sinuosos firmes y decididos. La maternidad los transformó, fue pura magia, no sólo por alimentar al cachorro humano, si no por el vínculo al amamantar.  Nunca volvería a sentirse tan poderosa, tan valiente, tan protectora de la manada, ELLA tan libre. Las estrías se ocultaban , a primera vista, pero si esperabas unos segundos podías verlas en su plenitud, recordando el esfuerzo de la piel, cuando tus pechos duplican su tamaño , pero sólo durante la crianza, y la piel se estira y se estira para nunca ...

GRANADAS PARTE II

Cuándo decides usar el lanzagranadas ya no hay vuelta atrás. Y debes pensar en lo qué no podrás salvar. Me empujo a levantarme y a salir a la calle, me empujo yo y me empuja SIRA. Gracias Sira por no usar las palabras. Me voy calzando las deportivas y voy recordando donde tengo almacenadas las granadas. Me pongo el chaleco y guardo una granada en mi bolsillo derecho. En el izquierdo guardo el móvil, me pongo los cascos, eligo la lista de música y aprieto el bolsillo derecho contra mi cuerpo.  Siento el metal y siento la anilla lista para tirar de ella. Y la música va ocupando el espacio qué antes ocupaban mis pensamientos. ME GUSTA LA LIBERTAD QUE ME PROPORCIONA LA MUSICA El corazón me palpita cada vez más rápido, los músculos se activan mi espalda se queja, como todos los dias, pero no muy alto   hoy no es un día cualquiera HOY LLEVO UNA GRANADA

GRANADAS PARTE I

Despierto sin haber soñado, Me duele el cuerpo, y no he soñado Me gustaban mis sueños Me apartaban de la realidad y a veces me unían a ella. Quisiera despertar tranquila, disfrutar de este momento, pero hoy no podrá ser. Pero ahora no me gusta despertar, me duele el estómago, me pesan los pensamientos. El nubarrón se acerca, y no sé qué hacer para que escampe.  ANTES SABÍA,  ANTES PODÍA. Llueve desde agosto y apenas ha salido  dos días el SOL. Malditas hormonas, malditos pensamientos; no puedo convatiros ni con todas mis armas. Sólo me queda usar el lanzagranadas Pero las granadas no son selectivas lo destruyen todo no se salva nada NI SIQUIERA YO

DIME QUE HAY EN TU MESILLA Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Las mesillas de noche son como los bolsos de las mujeres: un universo paralelo. Bueno… la mía directamente es de otra dimensión. Lo curioso es que el despertador está en mi lado de la cama.  Debe de emitir algún tipo de señal magnética, porque todo el que entra en mi habitación viene primero, primerito, a MI lado. —¿Hay leche? No lo sé, alma de cántaro. En esta casa existe un lugar revolucionario llamado despensa . Échale un vistazo. —¿Dónde está el paracetamol? Pues donde llevan siglos viviendo los medicamentos: en el botiquín. No escondido debajo de mi sujetador. —¿Tienes una camisa negra? ¿Perdón? ¿Con ese armario que parece el Zara de Gran Vía? Eso sí, luego soy yo la que abre el suyo, lo mira fijamente cinco minutos y sentencia: "No tengo nada que ponerme." (Foto mental: yo, mirando un armario que necesita código postal.) Y luego están mis perras. Bueno… tengo dos hijas perras y dos perros hijos. Ahí lo dejo. Da igual la hora. Ellas consideran que mi lado de...

LA IMPORTANCIA DE NO IMPORTARTE NADA

Intuía que este verano iba a ser de esos. Dicen que las parejas entran en crisis a los tres años. Lo mío es algo parecido. Lo malo es que nunca lo veo venir. Hasta que me pasa por encima, me arrolla y me deja hecha polvo. Este agosto me tocó el premio gordo: malos presagios, pesadillas a granel, ansiedad, dificultad para respirar… Un pleno al diez. Es como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa . Todo sigue ocurriendo a mi alrededor, pero yo no estoy . Una vida casi perfecta en la que yo no encajo . ¿Y qué más da si hace sol o llueve? ¿Qué importa que, sobre el papel, debería ser feliz y no pueda? ¿Qué importa si desayuno, como o ceno? ¿Qué importa si respiro, si tomo azúcar moreno, si bebo alcohol, si miro... y no veo? Este mes respirar se ha convertido en un trabajo de jornada completa. Me ahogo y me vuelvo a ahogar. La tercera semana fue la peor. Hacía mucho tiempo que el dolor y la tristeza no me partían en dos. Y no encuentro consuelo. Ni siquiera en ti. No sabí...

LOS 40 VIENEN CON LETRA PEQUEÑA

Una milésima de segundo después de cumplir los 40, llegó Pepe con las rebajas. Los ojos empezaron a enfocar y desenfocar por su cuenta, como si hubieran decidido independizarse. Yo, al principio, hasta pensé que me estaba convirtiendo en Robocop. Pero no. Lo que me estaba convirtiendo era en una mujer inseparable de unas gafas. Porque de cerca no veo un pimiento. Lo curioso es que de lejos distingo a un conocido a tres calles… pero soy incapaz de leer el botón del ascensor. Mi vista ha decidido especializarse en paisajes. Mis días empezaron a parecerse a un concurso de Pasapalabra . —Empieza por la C y acaba en Ú... —¡Champú! La mitad de las veces acertaba por puro instinto. La otra mitad acababa lavándome el pelo con acondicionador y echándome el champú después. Innovación capilar. Y es que cumples los 40 y descubres que el cuerpo tiene un peculiar sentido del humor. De repente, las rodillas hacen "clic", te levantas del sofá haciendo ruidos que no sabías que existí...

EN MI REALIDAD NO TODOS LOS DÍAS PESAN IGUAL

Decido escribir este blog después de un mal día, de un mal mes y siendo sincera, de algunos malos años más. Presentarse siempre resulta extraño.  Da un poco de vértigo. Supongo que porque nadie permanece igual demasiado tiempo y, a veces, ni siquiera llegamos a reconocernos del todo.  Yo sin ir mas lejos, hay días en los que no me reconozco, no sé muy bien quien soy. Imagínate intentar saber para que estoy aquí.. Y no hablo solo del espejo. Es algo mas profundo.  Más íntimo. Más silencioso. No reconozco a la Mujer que tiene ataques de pánico o de ansiedad.  Ni a la que a veces sufre ambos al  mismo tiempo, mientras intenta fingir normalidad. Tampoco reconozco a la mujer enfadada con la vida. Aunque, siendo justos,  seguramente tenga motivos para estarlo.  Pero cuando la ira me atraviesa, cuando me consume por dentro, todo se vuelve demasiado . Demasiado ruidoso. No sé si me consuela saber que no soy la única con días que pesan.  O si eso me entris...