El día parecía que iba menos jodido de lo habitual... Hasta que esta pregunta llegó a mis oídos, pronunciada además con ese tono melifluo que utilizan los hijos cuando están convencidos de que naciste durante la Prehistoria. — M: Mamá, ¿Cuando tú eras pequeña (hace dos días, vamos), qué tutoriales veías? Para decir algo en su favor, M es MILENIAL. Nació en el año 2000. Según salió, tiraron un poco del cordón umbilical y apareció un móvil. Tiraron otro poco y salió Instagram. Luego vino Facebook, que se resistía a salir, y detrás YouTube. Aquello fue un espectáculo en el paritorio. El padre de la criatura y yo no dábamos crédito. Esperábamos que viniera con un pan debajo del brazo y apareció con tarifa de datos ilimitada. Pero bueno, que me lío. Ahí va mi respuesta. — Yo: Pues mira, hija de mi vida, mis tutoriales favoritos eran los de Doña Amparo, la profesora de matemáticas, y los de Don Armando. Eran tan, tan realistas que los tirones de oreja los...
Estábamos todos listos para ir a la playa menos Roma. —¡Romi, vamos! —¡Ya estoy! ¡Dos minutos! Macarena había reservado mesa en un chiringuito, así que el plan era sencillo: pasar el día entero junto al mar. Fuimos caminando entre conversaciones que se abrían y se cerraban como las olas. A veces el grupo avanzaba unido; otras, se fragmentaba en pequeños universos de confidencias. Hasta que Nora terminó caminando a mi lado. —Te veo pensativo, Jon. —¿Yo? Bueno... no más de lo habitual. (Ojalá encontrara el valor para decirte todo lo que llevo días callando). Sus ojos color chocolate parecían transformarse bajo la luz del sol. Llevaba el pelo recogido en un moño descuidado que dejaba su cuello completamente al descubierto. (Ay, ese cuello...) —¿Te gusta mi vestido? La pregunta quedó suspendida mientras ella improvisaba uno de sus pequeños bailes absurdos que siempre conseguían hacerme sonreír. Claro que me gustaba. El vestido verde resaltaba sobre su piel bron...