LA MUJER AL FINAL DE LA BARRA Nuestra relación estaba cambiando. Cumplir años tenía ciertas ventajas y ninguna de ellas era envejecer. Después de tanto tiempo juntos, habíamos aprendido que el amor y el deseo no siempre caminaban de la mano. El amor seguía intacto, sólido, reconocible incluso en el silencio; el sexo , en cambio, había empezado a pedir ventanas abiertas, aire nuevo, cuerpos desconocidos sobre los que seguir respirando. No había celos entre nosotros, o quizá si, pero domesticados. Lo nuestro ya no consistía en poseernos, sino en volver a elegirnos después de habernos perdido un poco. Y entonces apareció él. *************** la primera vez que lo vi estaba desayunando en mi bar de cabecera. llevaba años yendo allí y jamás habíamos coincidido. Yo ocupaba mi sitio habitual, al final de la barra, desde donde podía observar el pequeño teatro de gente entrando y saliendo mientras el café se enfriaba entre mis manos. Después del segundo sorbo lo vi entrar. Cincuenta y tant...
EMPIEZA EL JUEGO Ella no era consciente de lo sexy que podía llegar a ser. La observaba durante horas y siempre encontraba un gesto nuevo al que aferrarme. Una pequeña manía capaz de dejarme pensando en ella durante días. Nora reía constantemente, conmigo y sin mi, y eso me desarmaba. Reía y enseñaba esos dientes imperfectos, apenas desordenados, que la hacían aún mas real. Hacía años que nos conocíamos, intento recordar cómo, pero mis recuerdos se esconden justo ahí, como si incluso ellos quisieran protegernos.. Nuestra amistad había ido in crescendo , al igual que nuestra atracción. Me alborotaba las ganas su eterna curiosidad, sus preguntas imposibles, sus conclusiones precipi...