La medicación consigue su propósito. Imagino a mi familia devorada por las llamas, sus cuerpos se retuercen, el humo no me deja respirar. Y no hay lágrimas. No puedo llorar. Es acojonante. Huelga decir que yo siempre he sido muy receptiva, bueno a todo menos al sexo. No lo recibo bien yo, lo de tener sexo. En menopausia deberían funcionar los preliminares, deberían digo. Pero la sequedad de mi vulva es muy testaruda. No hay flujo. Solo vagisenil. Eso si , el maromo lo extiende como si le fuera el coito en ello, que le va, le va. ¿Sabes esos albañiles meticulosos que extienden el yeso con la espátula, una vez, y otra y otra hasta quedar requeteliso. Pues exactamente igual pero con el vagiseníl , en mi hermosa vulva. Durante un tiempo tu cuerpo se resiste a la medicación, a sus efectos vaya. De despeñaperros para abajo sigues estando mal. Medio triste, medio angustiada, medio insensible; y de despeñaperros para arriba cuasifeliz. Ni un...
" EL GALARDONADO" Sabía que tenia que ir y esa certeza convivía con unas ganas completamente inexistentes. Era la primera vez que entregaba un premio a la trayectoria profesional en el marco de una cena benéfica. Ni siquiera sabía quién era el premiado. La bañera estaba a punto de desbordarse así que cerró el grifo con cuidado. El nivel del agua era el justo. Había calculado con precisión el volumen que desplazaría su cuerpo. Introdujo primero el pie derecho luego el izquierdo y despacio se sumergió. El agua estaba a la temperatura exacta. Había añadido aceite esencial de jazmín, el mismo que compró en un viaje a Marruecos. No era la primera vez que lo usaba; conocía perfectamente el aroma que después quedaría prendido en su piel. Cerró los ojos y durante unos minutos se permitió el silencio y la compañía de Van Morris...