La libido es muy hija de puta. Conmigo juega al escondite: ahora me ves, ahora no me ves. Imaginad un sábado cualquiera. Una está relajadísima, paseando por el monte. El sendero serpentea entre pinos altos que perfuman el aire con su resina. El sol se cuela a jirones entre las ramas, el canto de algún pájaro rompe el silencio y una ligera brisa alivia el calor. Es de esos días en los que el mundo parece haberse olvidado de las prisas. A mi vera, mi contrario (el Leo), con pantalones cortos, exhibiendo en todo su esplendor esas piernas de eterno futbolista. El sol aprieta, el sudor resbala entre mis senos... Bueno, dicho finamente. Traducido al castellano de andar por casa: me sudan las tetas. Mientras caminamos, nuestras manos se buscan casi sin querer. Los dedos se rozan, las risas se contagian y, de vez en cuando, una mirada se queda un segundo más de la cuenta. La brisa levanta un poco mi camiseta, dejando al descubierto la tripa tersa y el pec...
Relatos personales sobre esos días , los soleados y los llenos de tormentas. Y como sobrevivir a todo eso que es la Vi D A