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Mostrando entradas de abril, 2020

LOS DÍAS SIN NOMBRE

Hay mañanas No sabes muy bien por qué, pero a veces sucede. Nada más despertar, la desazón aparece. Primero se instala en la boca del estómago y comienza a apretar, suavemente, pero con firmeza.  Después asciende hasta el pecho. Allí la opresión se hace más intensa; por momentos, respirar se convierte en un esfuerzo.  El aire entra, pero no llena. Se abre paso a empujones, de cinco en cinco, cuando debería hacerlo de diez en diez. Cuando supera la barrera del pecho, llega a la boca. La mandíbula se tensa y los dientes se aprietan. Tus ojos buscan ayuda, pero una espesa niebla lo oculta todo. Un pitido breve alcanza tus oídos e impide escuchar lo que esa niebla viene a decirte. Mensajes ocultos. Fragmentos de tu subconsciente que apenas logran rozar la conciencia. Y entonces la angustia lo envuelve todo. El desánimo cae sobre ti con el peso de una manta húmeda, apagándolo todo.

MIÉRCOLES de CUARENTENA

Miércoles de cuarentena Lo único bueno de la cuarentena era que no sonaba el despertador. Algo bueno tenía que tener. No tenía ningún plan especial. Tampoco era un día especial. En cuarentena todos los días eran iguales. Pero yo había tomado una decisión: este miércoles marcaría la diferencia. Aunque dormía como un lirón, arrastraba un sueño atrasado que hacía que despegarme de la cama cada mañana fuese una negociación en toda regla. Abrí los ojos y tardé unos segundos en ubicarme. —¿Sábado?... ¿Lunes?... A la tercera caí en la cuenta. Era miércoles. Y el corazón me dio un vuelco. Mientras me desperezaba pensaba qué ponerme. Dudé entre el pijama de raso gris y el camisón fucsia. Miré por la ventana; el día estaba nublado. El pijama ganó por goleada: una mezcla perfecta entre elegante y sport, como quien dice "voy cómoda, pero por si surge el amor". Me di una ducha rápida, con exfoliación incluida. Nunca se sabe adónde puede llevarte un miércoles. En vei...