La nieve empezaba a cubrirlo todo con un manto blanco y reluciente. Nadie esperaba que aquel día nevara con semejante virulencia. Desde las enormes ventanas de su despacho, Madrid parecía una obra de arte. Quizá por eso nunca había colgado cuadros en aquella habitación. Ninguno habría podido competir con aquellas vistas. La sesión anterior había sido tranquila, sin demasiados fuegos que apagar. Por suerte, solo le quedaba un último paciente y podría irse a casa a disfrutar de un buen trago de aquel maravilloso whisky que le había regalado su socio. Se sentó frente al escritorio y abrió la ficha de su siguiente paciente. Venía recomendada por una colega que no podía tratarla debido a un conflicto de intereses. Echó un último vistazo a la bucólica imagen de la nieve cayendo tras los cristales y comenzó a leer. —Rania, cuarenta y ocho años. Editora en RB. En tratamiento farmacológico por trastorno de ansiedad, agorafobia y ataques de pánico. Soltera. Licencia...
Relatos personales sobre esos días , los soleados y los llenos de tormentas. Y como sobrevivir a todo eso que es la Vi D A