EMPIEZA EL JUEGO Ella no era consciente de lo sexy que podía llegar a ser. La observaba durante horas y siempre encontraba un gesto nuevo al que aferrarme. Una pequeña manía capaz de dejarme pensando en ella durante días. Nora reía constantemente, conmigo y sin mi, y eso me desarmaba. Reía y enseñaba esos dientes imperfectos, apenas desordenados, que la hacían aún mas real. Hacía años que nos conocíamos, intento recordar cómo, pero mis recuerdos se esconden justo ahí, como si incluso ellos quisieran protegernos.. Nuestra amistad había ido in crescendo , al igual que nuestra atracción. Me alborotaba las ganas su eterna curiosidad, sus preguntas imposibles, sus conclusiones precipi...
Relatos personales sobre esos días , los soleados y los llenos de tormentas. Y como sobrevivir a todo eso que es la Vi D A