MI REM SE FUE DE FESTIVAL QUERIDA DIARIA: Quién me iba a decir a mí que mi noche de Halloween iba a resultar tan ajetreada. —¿No me digas que al final fuiste a una fiesta de terror? De esas con disfraces para cagarte las patas abajo. —Pero Mari, ¿Cuándo he ido yo a una fiesta de disfraces que no fuera por obligación? —Nunca, es verdad. ¿Tú estás segura de que tu madre es de Cadiz? Porque por tus venas debería correr sangre de carnaval. —Tan segura como que también corre sangre de Breto. Ya sabes: si bebes, no mezcles. Nada de disfraces. Nada de películas de terror que siempre suceden en Kansas City o en cualquier pueblo perdido donde la cobertura llega después que el asesino. Nada de sustos detrás de la oreja. Total, son más previsibles que una factura de la luz. Como decía mi padre: —¡No bajes al sótano! ¡No bajes, que ya no subes, mante! —Ay, Mari, qué tiempos aquellos. Cuando nos llamaba "sagitarias" y, por más que le explicábamos...
Relatos personales sobre esos días , los soleados y los llenos de tormentas. Y como sobrevivir a todo eso que es la Vi D A