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Mostrando entradas de octubre, 2022

PIDE LO QUE QUIERAS

Es importante saber lo que una necesita para aprender a pedirlo. Porque, a pesar de aquel mantra que nos canturreaban cuando éramos pequeñas: HAY QUE APRENDER A PEDIR. Pedir que nos escuchen. Pedir que nos sostengan cuando ya no podamos más. Pedir tiempo muerto. Pedir espacio. Pedir ternura. Y pedir orgasmos. Sobre todo, orgasmos. Hay días en los que los sentidos están a flor de piel y parecen desbordarse del cuerpo para desembocar directamente en el océano de los pensamientos. Cierras apenas los ojos y sientes la intensidad de un tsunami recorriéndote la boca, entreabierta, descendiendo hasta la lengua, mientras el deseo empieza a tomar las riendas. Y entonces recuerdas que también hay que pedir. Pedir que sus labios susurren despacio, muy cerca del lóbulo de tu oreja, acompañados por esa lengua que conoce el camino. Que desciendan por tu cuello desnudo y se detengan en tus labios, que esperan, ávidos de deseo, esa ardiente coreografía tantas veces ensayada ent...

EL DÍA QUE CAMBIÓ LA SEMANA

Hacía tanto tiempo que ya no recordaba desde cuándo las semanas comenzaban en miércoles. Su padre le contaba muchas historias de cuando era pequeño, de cuando las semanas comenzaban los lunes y los domingos tenían el ritual de la misa, seguido de un paseo hasta la plaza para tomar un vermut. Le hablaba de la ilusión desbordante de los viernes, cuando el fin de semana se anunciaba como una pequeña promesa de libertad. Había incluso estudios que se habían atrevido a adjudicar al lunes azul el título del día más triste del año. Los lunes habían sido protagonistas de canciones y de algún que otro poema. Su buena fama no les precedía: cargaban con tantas connotaciones negativas como púas puede tener un erizo. Excepto para mi abuela Mafalda. Para ella, todos los días eran iguales. No importaba cómo los llamaran; ella los vivía todos intensamente. Algo que intentó transmitirme con ahínco: durante los paseos a la luz de la luna, entre cuentos de mujeres de la familia, hablándo...

OTOÑO ME ENREDAS LAS GANAS

 ME ENREDAS LAS GANAS La brisa de aquel otoño llena de ocres, amarillo y verdes soplaba suavemente, rozando apenas su nuca, la cual quedaba al descubierto entre su gorro y el cuello de su chubasquero negro, hasta conseguir que sus recuerdos se erizaran. En sus cascos Sam Smith, Lennon, Bod Dylan , acompañando sus movimientos que crujían a cada paso que daba, con las hojas que no dejaban de caer cubriéndolo todo. Sus finas manos, con largos dedos de pianista resguardadas en el bolsillo de su chubasquero, no llevaba guantes y salían de su escondite solo lo necesario. Pare recoger las hojas color ocre y las piñas pequeñas con las que haría una corona para la puerta . Su nariz ,que al comienzo del paseo era del mismo color que el resto de la cara ahora comenzaba a destacar por su color rojo. El frío de otoño siempre jugaba con ella, la maquillaba a su antojo. Nunca se había parado a pensar en todo lo que le aportaban esos paseos por el monte. Observar los cambios que el oto...

MI SUPER PODER

Si te dieran a elegir un deseo, frotando una lámpara mágica o cambiando tu ADN después de la picadura de una araña, hay varios estudios científicos que revelan cuál sería el deseo elegido. TENER SUPERPODERES Entre todos los superpoderes, el elegido en primer lugar sería: SER INVISIBLE. El porqué es un poco menos científico. La respuesta más repetida entre los participantes del estudio —varones de entre 20 y 30 años— fue: —¡Salvar el mundo! NOOOOOOO. —Poder espiar a los malos. NOOOOOO. —¡Joder! Pues entonces, ¿cuál? —Piensa un poquito más, hombre. Entre 20 y 30 años tienes que tener alguna idea. —¡No jodas! ¡No puede ser! Sí, sí, sí. Puede ser. —Poder entrar en los probadores sin ser vistos. Es una decepción, lo sé. Pero, por suerte, las lámparas mágicas no existen. Cuando yo nací, a los siete meses de gestación... —¿Tú fuiste sietemesina? —Sí, vida. Todo el mundo se extraña y no sé muy bien por qué. ¿Por qué sextuplico mi peso original? ¿Por qué mis pi...

TUVO QUE SER EL TÉ

El escritorio estaba situado frente al gran ventanal. Afuera, el día era soleado y los olivos le devolvían su recia mirada, inmóviles, como si llevaran allí siglos esperando que alguien reparase en ellos. Era, sin duda, la mejor situación posible. La luz perfecta por las mañanas, limpia y generosa, que se volvía tenue y dorada a medida que avanzaba la tarde. Las cotorras no dejaban de canturrear su nombre. Una y otra vez. Y vuelta a empezar. —El nombre les va que ni pintado —pensó, sin apartar la mirada del horizonte. Divagó durante unos cinco minutos, hasta que el silbido de la tetera la sacó del trance. Se levantó con la suavidad necesaria de su silla de cuero marrón. La hizo girar ligeramente y liberó las piernas del reducido espacio que quedaba bajo el escritorio. La vieja costumbre aprendida durante sus años en Finlandia la obligaba a descalzarse en cuanto llegaba a casa. Siempre descalza en verano y con gruesos calcetines en invierno. Parecía que solo existían dos est...

CINCO DE OCTUBRE

De octubre me gusta todo El otoño se asoma tímidamente detrás de las primeras hojas marrones que cubren tú jardín. Y llega el aroma de tu recuerdo un 5 de Octubre, con una intensidad que a menudo me abruma. Noto tu aliento en mi espalda y cómo consigues ponerme la piel de gallina recuerdo tu mirada recuerdo tu admiración esto me costó dos años de terapia pero valió la pena por los restos de mis días. Me invade el orgullo me invade la emoción un Tsunami inunda mi corazón  mientras mi alma consigue ver cómo primero el agua retrocede. Aquí estoy  en la orilla viendo el agua desaparecer y esperando la embestida. Al principio el agua conseguía zambullirme y desde el fondo del océano  lograba pasar el 5 de Octubre hasta que volvía a la superficie, para poder coger aliento. Después de 12 años soy férrea y la embestida llega igualmente pero esta vez me mantengo de pie no pierdo el equilibrio y sonrío, y vuelvo a  sonreír. Cierro los ojos y mi corazón es capaz de sentir ...