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Mostrando entradas de octubre, 2018

DIME QUE HAY EN TU MESILLA Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Las mesillas de noche son como los bolsos de las mujeres: un universo paralelo. Bueno… la mía directamente es de otra dimensión. Lo curioso es que el despertador está en mi lado de la cama.  Debe de emitir algún tipo de señal magnética, porque todo el que entra en mi habitación viene primero, primerito, a MI lado. —¿Hay leche? No lo sé, alma de cántaro. En esta casa existe un lugar revolucionario llamado despensa . Échale un vistazo. —¿Dónde está el paracetamol? Pues donde llevan siglos viviendo los medicamentos: en el botiquín. No escondido debajo de mi sujetador. —¿Tienes una camisa negra? ¿Perdón? ¿Con ese armario que parece el Zara de Gran Vía? Eso sí, luego soy yo la que abre el suyo, lo mira fijamente cinco minutos y sentencia: "No tengo nada que ponerme." (Foto mental: yo, mirando un armario que necesita código postal.) Y luego están mis perras. Bueno… tengo dos hijas perras y dos perros hijos. Ahí lo dejo. Da igual la hora. Ellas consideran que mi lado de...

LA IMPORTANCIA DE NO IMPORTARTE NADA

Intuía que este verano iba a ser de esos. Dicen que las parejas entran en crisis a los tres años. Lo mío es algo parecido. Lo malo es que nunca lo veo venir. Hasta que me pasa por encima, me arrolla y me deja hecha polvo. Este agosto me tocó el premio gordo: malos presagios, pesadillas a granel, ansiedad, dificultad para respirar… Un pleno al diez. Es como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa . Todo sigue ocurriendo a mi alrededor, pero yo no estoy . Una vida casi perfecta en la que yo no encajo . ¿Y qué más da si hace sol o llueve? ¿Qué importa que, sobre el papel, debería ser feliz y no pueda? ¿Qué importa si desayuno, como o ceno? ¿Qué importa si respiro, si tomo azúcar moreno, si bebo alcohol, si miro... y no veo? Este mes respirar se ha convertido en un trabajo de jornada completa. Me ahogo y me vuelvo a ahogar. La tercera semana fue la peor. Hacía mucho tiempo que el dolor y la tristeza no me partían en dos. Y no encuentro consuelo. Ni siquiera en ti. No sabí...