Las mesillas de noche son como los bolsos de las mujeres: un universo paralelo. Bueno… la mía directamente es de otra dimensión. Lo curioso es que el despertador está en mi lado de la cama. Debe de emitir algún tipo de señal magnética, porque todo el que entra en mi habitación viene primero, primerito, a MI lado. —¿Hay leche? No lo sé, alma de cántaro. En esta casa existe un lugar revolucionario llamado despensa . Échale un vistazo. —¿Dónde está el paracetamol? Pues donde llevan siglos viviendo los medicamentos: en el botiquín. No escondido debajo de mi sujetador. —¿Tienes una camisa negra? ¿Perdón? ¿Con ese armario que parece el Zara de Gran Vía? Eso sí, luego soy yo la que abre el suyo, lo mira fijamente cinco minutos y sentencia: "No tengo nada que ponerme." (Foto mental: yo, mirando un armario que necesita código postal.) Y luego están mis perras. Bueno… tengo dos hijas perras y dos perros hijos. Ahí lo dejo. Da igual la hora. Ellas consideran que mi lado de...
Relatos personales sobre esos días , los soleados y los llenos de tormentas. Y como sobrevivir a todo eso que es la Vi D A