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LOS DÍAS SIN NOMBRE

Hay mañanas No sabes muy bien por qué, pero a veces sucede. Nada más despertar, la desazón aparece. Primero se instala en la boca del estómago y comienza a apretar, suavemente, pero con firmeza.  Después asciende hasta el pecho. Allí la opresión se hace más intensa; por momentos, respirar se convierte en un esfuerzo.  El aire entra, pero no llena. Se abre paso a empujones, de cinco en cinco, cuando debería hacerlo de diez en diez. Cuando supera la barrera del pecho, llega a la boca. La mandíbula se tensa y los dientes se aprietan. Tus ojos buscan ayuda, pero una espesa niebla lo oculta todo. Un pitido breve alcanza tus oídos e impide escuchar lo que esa niebla viene a decirte. Mensajes ocultos. Fragmentos de tu subconsciente que apenas logran rozar la conciencia. Y entonces la angustia lo envuelve todo. El desánimo cae sobre ti con el peso de una manta húmeda, apagándolo todo.

MIÉRCOLES de CUARENTENA

Miércoles de cuarentena Lo único bueno de la cuarentena era que no sonaba el despertador. Algo bueno tenía que tener. No tenía ningún plan especial. Tampoco era un día especial. En cuarentena todos los días eran iguales. Pero yo había tomado una decisión: este miércoles marcaría la diferencia. Aunque dormía como un lirón, arrastraba un sueño atrasado que hacía que despegarme de la cama cada mañana fuese una negociación en toda regla. Abrí los ojos y tardé unos segundos en ubicarme. —¿Sábado?... ¿Lunes?... A la tercera caí en la cuenta. Era miércoles. Y el corazón me dio un vuelco. Mientras me desperezaba pensaba qué ponerme. Dudé entre el pijama de raso gris y el camisón fucsia. Miré por la ventana; el día estaba nublado. El pijama ganó por goleada: una mezcla perfecta entre elegante y sport, como quien dice "voy cómoda, pero por si surge el amor". Me di una ducha rápida, con exfoliación incluida. Nunca se sabe adónde puede llevarte un miércoles. En vei...

A VECES

A VECES A veces esperamos una catarsis para reaccionar Y llega en forma de cuarentena  A veces quieres estar en soledad Y llega en forma de cuarentena  A veces sientes que no tienes futuro  Y el futuro te ofrece una cuarentena  A veces crees que no tienes tiempo para nada Y el karma te envía una cuarentena  A veces sientes que nada merece la pena Y la cuarentena te pone boca abajo y te demuestra que el corazón te late a mil por hora y se te sale por la boca Y si el corazón te late TODO VALE LA PENA

PASADO Y PRESENTE

 Mientras  miraba a través de la ventana sus pensamientos se perdían a veces para no regresar.  .  Las casas eran de piedra, grises y rotundas, las chimeneas humeaban en  gris y  negro a partes iguales, seguramente   la leña sería de roble o haya. Las ventanas no eran muy grandes, pero lo suficiente para adivinar su interior. Cuan diferentes eran los paisajes de sus familias, unidos para siempre el SUR y el NORTE.  La calle terminaba en un fondo de ocres, amarillos y verdes.  El monte estaba desbordante en Otoño, esperando al solsticio de invierno que llegaría en cuestión de horas. Sus recuerdos volaban bajos, salían por su ventana y llegaban al cubo, rozando las copas de los pinos,  remontando hacia el cielo azul .  Vistos desde esta perspectiva eran mejores , superaban sus expectativas, en ese pasado que fue su presente fue muy dura y ahora que sentía que su futuro no era nada prometedor no encont...

MIS RECUERDOS

MIS RECUERDOS Viajar fuera de su cuerpo  casi siempre era reconfortante. Usar su mente para no estar allí  y poder estar en cualquier otro lugar A veces era un olor el que la transportaba,  a veces  una canción  dependía del día, y el recuerdo llegaba como una ola de su playa en Cádiz  y la arrastraba irremediablemente. Comenzaba mojando sus pies con un movimiento de vaivén, le encantaba como la arena se tragaba sus pies, hasta que desaparecían y una nueva ola los devolvía a la superficie. Cuando el agua salada llegaba a la altura de sus  caderas el movimiento era más fuerte, y tenía  que sostenerse erguida para que la fuerza del mar no la arrastrara. Y resistía la embestida con una sonrisa de oreja a oreja saboreando el agua salada en la comisura de sus labios hasta que se dejaba llevar mar adentro, sumergiendo la cabeza hasta que la ola había pasado. Y todo eran risas  con sabor a juventud , olía a crema solar exte...

SABADO

  SABADO Sábado noche y continua abrumada por la ola de sentimientos que atraviesan su cuerpo, desde sus cimientos hasta sus entrañas. Sabe que para salvarse del naufragio que provocarán sus lágrimas ella es la única que puede ayudar. Pero el miedo la tiene paralizada, aterrada, escondida debajo de la cama y dentro del armario, a salvo de los monstruos qué parece que solo ella puede ver. Le sorprende cuándo las hojas caen y cuándo las flores brotan, cuándo llega el día y luego la noche Y le sorprende porqué su cuerpo se paró, hace ya unos años, y su cuerpo se llenó de tormentas devastadoras , y la lluvia convirtió el suelo en fango y su alma se quedó atrapada. A veces consigue salir a la superficie, pero vuelve a llover y la riada la arrastra. Hace mucho que no consigue ver el SOL y echa de menos el arco iris.

LA PIEL QUE RECUERDA

Siempre pensó que los hombros eran la parte más bonita de todo su cuerpo.  Pero había partes que se escondían a nuestra vista, que habitaban en las profundidades de sus ojos color caramelo.  Partes que incluso ella misma desconocía, pero que yo, mientras la observaba en aquel espejo de dos por dos, podía adivinar. La clavícula apenas se dejaba ver, escondida bajo la piel, aunque podía intuirse bajo aquellos hombros hermosos, redondos, todavía orgullosos. El pecho tuvo tiempos mejores. Allá por los ochenta, quizá, cuando todavía podía salir sin sostén y ellos miraban al frente: sinuosos, firmes, decididos. Después llegó la maternidad y lo transformó todo. Fue pura magia. No solo por alimentar a aquel cachorro humano, sino por el vínculo secreto que nacía al amamantarlo. Nunca volvería a sentirse tan poderosa, tan valiente, tan protectora de la manada. Tan libre. Las estrías permanecían escondidas a primera vista, pero bastaba esperar unos segundos para descubr...