La predicción del tiempo apareció en la pantalla de su móvil:
¨Probabilidad alta de tormentas eléctricas durante los próximos tres días."
Sus ojos leyeron el mensaje , pero fue su cuerpo quien reaccionó primero. Su sistema nervioso aún no había procesado el miedo cuando los músculos se le estremecieron, anticipando lo que podría ocurrir. Y su talón de aquíles gritó con desesperación, esta vez no vas a poder huir.
Todas la tormentas tienen su causa y efecto. Pero no todas tienen el poder de atravesar cada capa de la epidermis.
Todas no.
Las eléctricas si.
La neuralgia surgió de nuevo, detrás justo del nervio occipital , de ahí su nombre.
Una neuralgia capaz de borrar sus recuerdos. Contador a cero.
Aquella tormenta anunciada sería ,casi ,una tormenta perfecta.
Ya no sabía que debía sentir. Que debía recordar.
Donde empezaba la felicidad.
Si habría un futuro sin lágrimas, o que se suponía debía esperar de la vida.
Solo tenía la certeza de que aquella lluvia feroz , la que terminaría calando hasta los huesos, también pasaría.
Como todas la anteriores.
Aunque cada vez era mas difícil sostenerla.
¿Cuántas tormentas mas podría soportar?
Fue su primera pregunta sin respuesta.
Su primer rayo después del resplandor,.
El primer trueno después del estruendo.
Y aún asi su cuerpo seguía quebrándose, doblandose bajo un dolor sostenido en el tiempo.
No había futuro .
Ni deseo.
La nada lo ocupaba todo.

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