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LA VIDA ME SUSURRÓ


 

                 Hace años que la vida me susurró que no todos los días serían buenos.

                  Pero por fortuna tampoco todos van a doler igual.

                 Los hay en los que todo pesa, y otros en los que, sin saber muy bien por qué, respiras un                           poco mejor.

                Y eso también cuenta.

                 A veces no hay que salir del agujero, a veces es solo no caer más hondo.

                Y ya es algo.

                No todo tiene que ser extraordinario, no podemos ser superheroes todos los días.

                Y aunque no lo parezca avanzas.

                 Poco, o eso grita tu cuerpo. 

                 Pero es suficiente, tu eres suficiente, y un día te darás cuenta de que algo dentro de ti ya no se              rompe igual.

Si estás en ello sigue. Yo lo hago y se que no estoy sola

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