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EN MI REALIDAD NO TODOS LOS DÍAS PESAN IGUAL





Decido escribir este blog después de un mal día, de un mal mes y siendo sincera, de algunos malos años más.

Presentarse siempre resulta extraño.

 Da un poco de vértigo.

Supongo que porque nadie permanece igual demasiado tiempo y, a veces, ni siquiera llegamos a reconocernos del todo.

 Yo sin ir mas lejos, hay días en los que no me reconozco, no sé muy bien quien soy. Imagínate intentar saber para que estoy aquí..

Y no hablo solo del espejo. Es algo mas profundo.  Más íntimo. Más silencioso.

No reconozco a la Mujer que tiene ataques de pánico o de ansiedad. 
Ni a la que a veces sufre ambos al  mismo tiempo, mientras intenta fingir normalidad.

Tampoco reconozco a la mujer enfadada con la vida. Aunque, siendo justos,  seguramente tenga motivos para estarlo. 
Pero cuando la ira me atraviesa, cuando me consume por dentro, todo se vuelve demasiado .

Demasiado ruidoso.

No sé si me consuela saber que no soy la única con días que pesan.

 O si eso me entristece todavía más.

Imagino que depende del día.

Me llaman Cooper.
 cuando empecé a escribir tenía 47. Ahora alguno más. 

No me gusta envejecer.

Aunque  si me gusta  cumplir años.

  Y si me regalas un libro eres mi heroína para siempre.

Me encanta leer.
 Pasear por el monte.

  Y gracias al yoga y a la meditación, la ira -esa compañera incómoda- empieza poco a poco a perder fuerza.

Me encantan los días en los que brillo.
  Y estoy aprendiendo a sobrevivir y abrazar  los días en los que no.

Me apasionan las tormentas.
Las de verdad.

Las llenas de truenos que hacen temblar las ventanas y obligan al mundo a detenerse unos segundos.

Quizá porque algunas personas también somos un poco así por dentro. 





 

 

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