La luz entraba tímidamente a través de los balcones, que miraban con quietud los primeros rayos de sol que iluminaban la calle Jorge Juan. Los techos altos, las molduras post modernas, el suelo de madera de sabina, todo entremezclado convertía su hogar en un sueño recurrente. Todas las habitaciones disponían de luz natural, fue lo primero que la enamoró, cuando hizo la visita con el agente inmobiliario. Cada una de ellas se convirtió en hogar, en el lugar seguro al que poder volver siempre que lo necesitara. "Existe un proverbio Indio que dice que todos somos una casa de cuatro habitaciones. La física, la mental, emocional y espiritual. La mayoría de nosotros solemos vivir en una sola habitación, casi todo el tiempo, pero no debería ser así, y hasta que no visitemos las cuatro habitaciones no seremos una persona completa." - Rumer Godden - Huelga decir que hacía tiempo que ella era una persona completa. Durante muchos años tuvo habitaciones cerradas a cal y canto, has...
EMPIEZA EL JUEGO Ella no llegaba a comprender lo sexy que podía llegar a ser. La observaba durante horas y siempre encontraba un gesto nuevo al que aferrarme. Nora reía constantemente, conmigo y sin mi, y eso me volvía loco. Reía y asomaban esos dientes imperfectos, no alineados, y la hacía aún mas especial. Hacía años que nos conocíamos, intento recordar cómo, pero mis recuerdos se esconden. Nuestra amistad había ido increscendo , al igual que nuestra atracción. Me alborotaba las ganas su eterna curiosidad, sus preguntas, sus conclusiones, sus bailes, y sobre todo como se retiraba el pelo de la cara para así poder ver mejor. Hemos tenido relaciones paralelas a la nuestra, pero ninguna funcionaba, porque la nuestra siempre fue las mas importante para los dos. Los celos de nuestras respectivas parejas aparecían tarde o temprano y todo se iba al traste. El dolor no perduraba en el tiempo, y cuando nos manteníamos separados estábamos sedientos y era como encontrar ...