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EL RECUERDO



 La imponente librería era lo primero que veías al entrar,  los premios planeta, las primeras versiones y los recién llegados se mezclaban con jarrones chinos y delicadas fotos de familia.

Excepto en la quinta balda

Le había llevado mucho tiempo y muchas experiencias poder obtener esas bolas de cristal.

Estaban solícitamente expuestas, del color más intuitivo al menos solemne. Cada bola contenía exactamente 20 gramos de anhelo, 5 gramos de fino copos del himalaya, 10 gramos de futuros inciertos y de pasados imperfectos. 

Cuando agitabas la bola de cristal todos sus componentes se mezclaban e irradiaban una luz reminiscente. Su color variaba del azul de una mar en calma al marrón de un monte Soriano esperando el anhelado otoño.

Estaban cuidadosamente etiquetadas, para confusión de los visitantes. Etiquetas de fino lino gris con pequeñas letras doradas que decían:

"Agítese cuándo quiera recordar"

Y en la base de la bola de cristal grabado con tinta china

" El RECUERDO"

Solía sentarse frente a esa librería todos los Domingos por la mañana, incluso algún Jueves al atardecer.

Su sonrisa se ladeaba hacia el lado izquierdo, herencia Soriana, y sus lágrimas saladas inundaban sus mejillas, herencia Gaditana.

Había días que se admiraba de su genuina colección, días en los que su corazón palpitaba desacompasadamente y por ello sus elecciones olían a lluvia como con cada nuevo petricor, que inundaba el suelo después de una larga sequía.

"Veranos en el pueblo" , "Noches a la luz de la luna" "La pata el bote" "Besos de la abuela Goya" "Mi primer beso"

"La imperiosa necesidad de naufragar", " Fiestas de San Lorenzo", "Mojitos aderezados con carcajadas infinitas". 

" Cuando dije SI", " Mi tacita de plata", "Gratitud", " Mi banda sonora".

Sabía lo afortunada que era teniendo esa librería , siempre que la mostraba pensaba lo  mismo.

Cada vida está ligada a una bola de cristal, a cientos ,a miles, millones, sólo tienen que cerrar los ojos.

 

Cuidado cerrar los ojos no es lo mismo que tener los ojos cerrados. 

Ella lo sabía desde el instante en que cerró los ojos por primera vez y lo comprendió todo.












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